Érase una vez…
«Érase una vez una niña que no sabía qué le pasaba. Hacía tres días que rompía a llorar por cosas imposibles, cosas que no podían ser. Tenía algo dentro del pecho, algo que no la hacía estar bien, una angustia que cuando se le despertaba, no sabía cómo sacarla. Quería llorar por echarla de su cuerpo y como todo estaba bien, tenía que buscar cosas imposibles para así poder tener motivos de hacerlo. El primer día lloró porque quería que mamá la llevara a la escuela, pero a mamá le era imposible llevarla a la escuela, no podía.